lunes, 28 de marzo de 2011

Música.

Respira. Dejate llevar por esta canción. ¿Qué sientes? Depende del momento, tristeza, alegría, melancolía... Los recuerdos te invaden y tú sonríes. O una lágrima resbala por tu mejilla. Dejas que la canción invada todo tu cuerpo mientras sigue con su maravillosa melodía. Y te emocionas. Te emocionas como nunca antes habías hecho. Recuerdas el momento en el que la escuchaste por primera vez. Lo increíble y perfecta que te pareció. Aparece la imagen de la partitura sobre tu piano. Y sonríes, y sueñas. Sueñas con llegar a tocar esa canción de la que desde el primer momento te enamoraste. Y te pones al piano. Primer contacto de tus dedos con el teclado. Primeros fallos y primeras desesperaciones. Las ganas de querer tocarla perfectamente, recordando todas y cada una de sus notas, con sus sostenidos y bemoles. Y día tras día, tocándola una y otra vez, dividiendola en pentagramas, vas consiguiendo tu sueño. Hasta que por fin, llega un día que consigues tocarla entera, de principio a fin poniéndole el pedal. Y entonces, solo entonces, te sientes realmente feliz.