lunes, 25 de noviembre de 2013

Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres

Hoy es un día especial para todas las mujeres: para aquellas que lo han vivido, por aquellas que tuvieron el valor de pedir ayuda, por aquellas que se quedaron en el camino. Porque esto tiene que parar.
Hoy sonrío por todas aquellas mujeres que son valientes y luchadoras. Porque son un orgullo.
Yo estoy en contra del maltrato a la mujer. ¿Y tú?
"Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti. Que nadie puede hacerte daño, NADIE puede hacerte daño."


sábado, 9 de noviembre de 2013

Los días 7

Esta entrada la debía haber escrito el mismo día cuando llegué de aquella quedada, pero por una cosa u otra no lo hice. 
Después de un año y pico, casi dos, esa persona me mandó un mensaje diciendo que quería quedar conmigo, para arreglar las cosas y pedirme perdón. Como no era de otra forma, cuando lo leí me quedé anonadada. No me lo esperaba para nada, pues creía que ya no volveríamos a saber nada la una de la otra nunca más. Después de no poder quedar el día estipulado, el jueves quedamos.
Estaba nerviosa, histérica incluso, porque no sabía qué iba a pasar ni cómo iba a reaccionar. Fuimos a un bar a tomar algo y, entonces, empezó a hablar. Entre los nervios y que quería que todo aquello acabara bien, me puse a llorar.
Nos sentamos en una mesa y seguimos hablando, aclarando aquellas cosas que finalmente hicieron que dejásemos de ser las mejores amigas que eramos. Después de eso empezó a contarme su verano, las cosas que había vivido y cómo eso le había abierto los ojos o hecho ver las cosas de otra manera. La vi mucho más madura y comprensiva que nunca. Pasaron las horas sin que nos diéramos cuenta, hasta que el camarero nos "echó". Fuimos hasta el metro, ya que iba siendo hora que cada cual volviera a su casa. Tardamos mucho rato en irnos, y entre medias nos despedimos como tres veces. Pero me quedo sobre todo con la primera despedida, cuando nos abrazamos y me dijo: "Te quiero" mientras me daba un beso en la mejilla. Entonces me sentí como siempre. Como aquellas dos amigas que eran como hermanas tiempo atrás, que se contaban todo y se reían del mundo. Que estaban mano a mano ante todas las adversidades. 
Se va un tiempo, pero creo (y espero) que mantendremos el contacto este tiempo, y que nos veremos antes de que se vaya aunque sea una última vez. 
Siempre dicen que "más vale tarde que nunca", y que "el tiempo pone a cada uno en su lugar". Pues bien. Puede que hayamos estado casi dos años sin hablar, sin saber nada la una de la otra si no fuera por el Facebook y porque algunas personas nos contaban cosas de la otra. Pero me gusta pensar que este tiempo nos ha servido de reflexión y nos ha enseñado que, a pesar de todo, seguimos queriéndonos como siempre y seguimos siendo buenas amigas. Pensaba que si hablábamos alguna vez e intentábamos arreglarlo, al principio no sería como siempre. Cual fue mi sorpresa al ver que esto no era así. Que, a pesar de todo, sigo viendo en ella a aquella chica de 13 años que conocí un verano cualquiera haciendo surf. Que sigo viendo a aquella chica que quería proteger de cualquier mal. Que sigo viendo a la que por mucho tiempo fue mi mejor amiga y espero que vuelva a ser así.
Si es que, los días 7 me traen buena suerte y sonrisas a mi vida. Y, en este caso, me ha traído de vuelta a mi buena amiga.

lunes, 4 de noviembre de 2013

De esto que

Estás hablando tranquilamente con un amigo y te salen decir cosas como estas en la conversación:
"Yo estoy hecha para ser una romántica empedernida. Que ve las parejas y suspira. Una escritora de novela romántica que a penas sabe que es el amor. Estoy hecha de amor y soledad. Y así me voy a quedar."
Yo, al igual que mi madre, soy una escritora frustrada. De esto que te salen las palabras por los poros de la piel.
(Deb el 2013/11/04 a las 11:41)

sábado, 2 de noviembre de 2013

2013/10/13

Dicen que cuando estamos tristes es cuando más escribimos. Pues bien, yo soy uno de esos casos en los que cuando el corazón suspira y el alma llora en un rincón oscuro, escribo.
Hoy es uno de esos días en los que, no sabes por qué, recuerdas millones de cosas y te imaginas otras tantas. Uno de esos días en los que te da por meterte en el Spotify, te pones "El regalo más grande" de Tiziano Ferro y te entran ganas de llorar sin saber por qué. Aunque, en realidad, en el fondo sabes que lo que te pasa es que se te han metido recuerdos y sentimientos en ambos ojos.
Recuerdas a esa persona del verano de 2009, aquella que te enseñó en la distancia lo que era el amor. Aquella que más que nadie hasta aquella fecha te rompió el corazón.
Por raro que parezca, apenas piensas en aquella persona del verano de 2011, la que te enseñó en primera persona lo que era tener una pareja y compartir con ella el día a día. Persona que, como no podía ser de otra manera, terminó rompiéndote también el corazón.
Por último, te acuerdas de esa persona de este verano de 2013. Esa asignatura pendiente de hace años que te devolvió las ganas de querer, de enamorarte. Pero todo acabó antes de que realmente empezara, dejándote con un sabor agridulce en la boca, pero con ganas de más.
Y me da por pensar: ¿Alguna de esas tres personas, en algún momento dado, se acuerda de mi? ¿De lo que vivimos, por muy efímero que fuera?
Entonces, mi cabeza me da una única respuesta: "No. Tú eres la única tonta enamoradiza que se acuerda de todo. Esa idiota que va con la coraza puesta por la vida, pero que en el fondo es más blanda que un oso de peluche".
Y vuelvo a empezar. Escondo a la romántica, saco a la guerrera.