Soy una persona sensible, que ama de muchas formas y algunas bastantes equívocas. He visto de todo en esto del amor, también lo he sufrido. Y aún así mantengo la esperanza de enamorarme de alguien que pueda llegar a quererme como quiero.
Empecé el verano ilusionada. Había olvidado lo que era tener una estúpida sonrisa sin razón aparente en mi rostro. De suspirar y soñar con esa persona. Pero como siempre, el tiempo hace de las suyas.
No sé qué pasará, porque tampoco es que haya terminado aquello que no llegó a comenzar del todo. Pero no tengo buena sensación, así como no la tenía cuando he ido al punto de encuentro. Yo y mi brujería, como no.
Adoro mi apellido, pero no el gen que lleva incluido.