Al igual que el año pasado, este también me toca hacer un balance.
He releído el balance del año pasado, y no he podido evitar hundirme un poco. ¿Por qué? Oh, os haré un resumen de este 2012.
Todo empezó como todos los años, una noche de 31 de diciembre, aunque era más 1 de enero. Noche vieja, y por primera vez, la terminé llorando. Como veréis, el año no empezó para nada con buen pie. Seguimos con los días y tuve un buen regalo de reyes, pero varios días después lo pasaría muy mal. Al menos, tuve a mi lado a esa persona que hizo que no perdiera del todo la cordura que me sujeta a este mundo. Febrero llegó sin mucho cambio, aunque una sombra oscura se cernía sobre mi vida sin que me diera cuenta. Marzo llegó, sobre todo el día 2. Llegué a casa casi a las 11 de la noche, y mi vida se derrumbó de una manera acojonante. La peor de las noticias que mi madre me podía haber dado: mi perro había dejado este mundo. Creo que nunca he llorado como lo hice aquella noche hasta que mi mano derecha llego a casa, como un príncipe sobre su corcel blanco acudiendo a la ayuda que pedía su princesa. Pero siguiendo con las cosas malas, ese príncipe decidió irse a cabalgar por ahí y conquistar nuevos territorios.
Por si fuera poco, durante estos primeros meses la que ha sido sin duda mi mejor amiga estaba cabreadísima conmigo, y a parte de esto, las dos amigas con las que solía quedar también empezaron a enfadarse conmigo. La culpa era mía, me estaba cerrando demasiado en mi misma y buscaba la salida en otras partes, dejando de lado a quien siempre estuvo conmigo. Entenderme, no eran buenos tiempos para mi. La oscuridad y sus sombras me perseguían y yo no podía luchar contra ellas, había dejado de ser fuerte por primera vez en mucho tiempo.
¿Algo positivo del comienzo del año? Que a pesar de todo, conseguí aprobar el primer curso de universidad y empezaba el verano que tanto ansiaba. A pesar de todos los planes que había hecho para este verano, casi no he cumplido ninguno. Lo único cierto y que cumplí con creces, fue ese viaje de vuelta a casa con algunos de la uni. Mi vuelta a mi querida Roma. Y al volver decidí que no me iba a joder nada ni nadie, que iba a reír. Me había cansado de darme de ostias contra el suelo.
El verano se acabó y empezó el nuevo curso. Sí, ese que cogí con tantas ganas pero que... Bueno, resultó de lo más raro e incomodo hasta que decidimos que el asunto no podía seguir así. Aunque parecía casi imposible, entre los de la uni habían "malos rollos", o al menos, situaciones muy incomodas. Supongo que la raíz del problema fuimos yo y mis paranoias mentales. Espero cambiarlas poco a poco, pero tampoco puedo prometeros nada. Soy impredecible en estos asuntos, y me estoy dando cuenta ahora.
Siguió el año, con sus lloros los día 2 de cada mes, con sus lloros cuando me daba por pensar demasiado, con sus risas con gente que no pensé que sería tan importante para mi como lo son ahora, con sus intentos de borrachera cada vez que me han obligado salir. Con sus casi ostias con todo el andén del metro aquél día de FEVER y con sus bailes la segunda vez. Con las partidas de futbolín en la Triangu, con las tardes de gorduras con mis chicas, con esas conversaciones que no llevan a nada en los grupos del Whats app. Con el amigo invisible y el regalo de Navidad. Por los logros que cuestan, pero que poco a poco voy cumpliendo. Con la fuerza que poco a poco voy recuperando, y la madurez que he adquirido sin darme cuenta para sumársela a la que ya tenía de antemano.
Echando la vista atrás y mirando el año así a grosso modo, diría que el año 2012 ha sido una autentica puta mierda. Sólo veo sufrimiento y lágrimas descarriadas casi todas las noches. Pero, como intento ser algo positiva (aunque sea una ardua tarea), voy a ver las cosas positivas:
El curso aprobado, todas las fiestas a las que he ido, las míticas y esas a las que nunca había ido antes. Las risas en cada una de estas, así como las charlas que mantenía con cierta persona (aunque siempre terminaba llorando). Aquella tarde de Txomin Barullo con mis neskis, que espero que se repita año sí y año también. Las lecciones que me ha dado la vida, aunque han sido muy duras, pero me han hecho ver la realidad. Ese viaje a Roma, en el que lloré pero sobre todo reí. El nacimiento de mi prima Irene, a la cual todavía no he tenido ocasión de conocer en persona. El gran anuncio de una próxima boda, que no veo la hora de que llegue. Esa celebración de divorcio que se hizo en jaias de Larra, que por mucho que me alegrase la boda, sé que ella está mejor ahora, y es lo que importa. El reencuentro con viejos amigos, esos de la infancia que más que compañeros de clase han sido tu familia. Mi logro perpetuo, que ahí sigue pero poco le falta para llegar a su fin. Ese animalito que adoptamos para Imanol y que a pesar de ser un hijo puta, también es adorable. La estrecha relación que estoy adoptando poco a poco con personas con las que apenas hablaba. Ese musical que tanto me hizo disfrutar y llorar. Y, como no, mi música y mi piano. Esa siempre me acompaña, y solo porque ella sigue conmigo, vale la pena haber pasado este año.
Dentro de siete horas, más o menos, empieza el nuevo año: 2013. Los supersticiosos estarán que se muerden las uñas, por eso de que da mala suerte, sobre todo si cae en martes. No considero que esté metida en este grupo de supersticiosos, pero siempre hay que tener precaución. Pero, pensando, me he acordado que el número 13 era el favorito de mi bisabuelo Pepe, al cual no conocí porque se fue de este mundo 364 días antes de que yo naciera. Mi ama siempre me ha dicho que, si no hubiera muerto, nos hubiéramos llevado bien. Es un plus, ¿no? Aparte, también es el número favorito de ella... Así que, ¿quién me dice a mi que este número no puede terminar por gustarme?
Sinceramente, no quiero esperar nada de este nuevo año que va a comenzar. No quiero hacerme falsas ilusiones ni ideas preconcebidas de lo que no será. Pero,me conozco un poco y sé que esto no va a pasar. Que seguiré siendo la misma idiota, ilusa y chica que siempre, por muy difícil que sea, mantiene la esperanza. Pero creo que este año seré menos tonta, a la vez que más avispada. Puede que me equivoque, pero es lo que de verdad deseo.
Así pues, me despido de este año con el poco cariño que puedo tenerle, un "sayonara, baby" creo que es suficiente. Cogeré este año con toda la alegría que la sidra, el kalimotxo, lambrus y los varios chupitos me van a brindar en una noche en la que espero destrozarme los pies de tanto bailar. Una noche que espero me deje agujetas de tanto reír, pero sobre todo, una noche en la que espero no destrozar el vestido. Sin mucho más que decir, porque me he explayado más de lo que pensaba...
Hasta más ver, 2012.
Un lugar donde escribir todo lo que siento en cada momento. Desahogarme cada vez que lo necesite. Un sitio donde poder escribir lo que quiera sin temor a que nadie lo lea y lo utilice en mi contra. Mi trocito de cielo.
lunes, 31 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Por si no hay mañana
No sé cuando, los Mayas decidieron aburrirse de escribir el calendario. No sé cuando y, sobre todo, a quién se le ocurrió decir que el mundo terminaría en ese día (veáse 21 de diciembre de 2012).
Pues bien, estamos a día 20 de diciembre de ese mismo año, y son las 23:44. Me queda menos de un cuarto de hora, supuestamente, de vida. Así que, aquí estoy yo escribiendo.
Escribo esta entrada para "despedirme". Me despido de todos vosotros, los que vivís cerca de mi. Esas personas a las que veo diariamente, que comparten conmigo horas interminables de asignaturas infumables. También están esos que están cerca, pero sólo les ves cuando quedáis para tomaros algo en cualquier parte. Luego está la familia, esa que ves de vez en cuando, en las visitas o en las comidas familiares, así como en el pueblo. Luego están los amigos, benditos amigos. No les ves mucho porque los horarios, los exámenes y la propia universidad os aleja. Pero oye, que cuando os juntáis, lo hacéis y bien. Pero, a pesar de todo, también hay personas que no están a diario en tu vida, aunque tú si te acuerdes de ellos. Y como no acordarme de esas personas que ya no están porque pasaron a mejor vida (o al menos, a un estado de paz inimaginable para los vivos).
Así que, aquí estoy. Escribiendo esto mientras me acuerdo de todos y cada uno de vosotros, estéis o no en mi día a día; así como en todo lo que he vivido con vosotros en estos 20 años de mi corta o larga vida, según como se mire.
Gracias a todos, por los buenos o los malos momentos, porque han condicionado mi forma de ser. A esas personas que han reído conmigo, me han regalado su más sincera sonrisa y a las que me han limpiado las lágrimas. A esas que me han dado ánimos cuando más lo necesitaba y a esas personas que me han hundido sin querer (o queriendo). Gracias a las personas que me han dado todo su amor, en la distancia y la cercanía. A esas personas que me han llamado para contarme que se han liado con el chico o chica que le gusta, para contarme que les han roto el corazón o que están más borrachos que nadie. Gracias a esas personas que me han abrazado al saludarme y al despedirse de mi. A esas personas que me han invitado a chupitos de fiesta sin siquiera conocerme, a los que me han obligado a salir de fiesta y a los que me han organizado la mejor fiesta sorpresa por mi cumpleaños. Gracias a las personas que han hecho de un final de año algo maravilloso, con su comienzo incluido, aunque no ha sido este año precisamente. A esas personas que cuentan conmigo y yo cuento con ellas, así como las personas que contaban conmigo como yo lo hacía con ellas, y me encantaría que siguiera siendo así aunque no lo es.
Gracias. Gracias a todo el mundo que se ha cruzado en mi camino, para bien o para mal. Gracias por hacerme reír y romperme el corazón de una manera u otra. Gracias a todos por quererme por como soy, con mis rarezas y mis venas psicóticas de bipolaridad. Gracias por dejarme compartir vuestras vidas conmigo. Gracias por ser como sois, y por hacerme ser como soy.
A todos vosotros, GRACIAS por hacerme sentir viva. Sólo una cosa más. A pesar de lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor...
Os quiero.
Pues bien, estamos a día 20 de diciembre de ese mismo año, y son las 23:44. Me queda menos de un cuarto de hora, supuestamente, de vida. Así que, aquí estoy yo escribiendo.
Escribo esta entrada para "despedirme". Me despido de todos vosotros, los que vivís cerca de mi. Esas personas a las que veo diariamente, que comparten conmigo horas interminables de asignaturas infumables. También están esos que están cerca, pero sólo les ves cuando quedáis para tomaros algo en cualquier parte. Luego está la familia, esa que ves de vez en cuando, en las visitas o en las comidas familiares, así como en el pueblo. Luego están los amigos, benditos amigos. No les ves mucho porque los horarios, los exámenes y la propia universidad os aleja. Pero oye, que cuando os juntáis, lo hacéis y bien. Pero, a pesar de todo, también hay personas que no están a diario en tu vida, aunque tú si te acuerdes de ellos. Y como no acordarme de esas personas que ya no están porque pasaron a mejor vida (o al menos, a un estado de paz inimaginable para los vivos).
Así que, aquí estoy. Escribiendo esto mientras me acuerdo de todos y cada uno de vosotros, estéis o no en mi día a día; así como en todo lo que he vivido con vosotros en estos 20 años de mi corta o larga vida, según como se mire.
Gracias a todos, por los buenos o los malos momentos, porque han condicionado mi forma de ser. A esas personas que han reído conmigo, me han regalado su más sincera sonrisa y a las que me han limpiado las lágrimas. A esas que me han dado ánimos cuando más lo necesitaba y a esas personas que me han hundido sin querer (o queriendo). Gracias a las personas que me han dado todo su amor, en la distancia y la cercanía. A esas personas que me han llamado para contarme que se han liado con el chico o chica que le gusta, para contarme que les han roto el corazón o que están más borrachos que nadie. Gracias a esas personas que me han abrazado al saludarme y al despedirse de mi. A esas personas que me han invitado a chupitos de fiesta sin siquiera conocerme, a los que me han obligado a salir de fiesta y a los que me han organizado la mejor fiesta sorpresa por mi cumpleaños. Gracias a las personas que han hecho de un final de año algo maravilloso, con su comienzo incluido, aunque no ha sido este año precisamente. A esas personas que cuentan conmigo y yo cuento con ellas, así como las personas que contaban conmigo como yo lo hacía con ellas, y me encantaría que siguiera siendo así aunque no lo es.
Gracias. Gracias a todo el mundo que se ha cruzado en mi camino, para bien o para mal. Gracias por hacerme reír y romperme el corazón de una manera u otra. Gracias a todos por quererme por como soy, con mis rarezas y mis venas psicóticas de bipolaridad. Gracias por dejarme compartir vuestras vidas conmigo. Gracias por ser como sois, y por hacerme ser como soy.
A todos vosotros, GRACIAS por hacerme sentir viva. Sólo una cosa más. A pesar de lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor...
Os quiero.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Infinito amor de hermana mayor
"Hola fea. Sé que seguramente no sabrás a santo de qué te estoy escribiendo esto, bueno, pues resulta que hace muchísimo que nos hablamos, un año y pico y creo que nunca te he dado las gracias por todo como te mereces y creo que antes de que se acabe el año debería hacerlo. El día de tu cumple te puse un comentario bastante largo,pero eso no es suficiente. Eres mi hermana mayor, no es que diga " eres COMO mi hermana mayor ", es que lo eres, yo creo que una cosa como el adn no puede definir lo que es una persona para ti. Creo que ni con un millón de textos como este podría darte las gracias por todo, por estar ahí siempre , por decirme las cosas tal y como son aunque no me gustase oírlas, y por hacerme ver todo claro hasta cuando ni yo misma era capaz de levantar cabeza.Gracias por haberme ayudado aquel día que tenía que pedirle perdón a Koldo y no sabía ni cómo empezar y tu me mandaste ese mensaje con lo que dijo la abuela sauce; Abre tu corazón y lo entenderás. Gracias por sacarme una sonrisa con frases estúpidas o que solo tu y yo entendemos, y sobretodo gracias por ese mp el día de mi cumple que me hizo hasta llorar. Que ese día sabías que necesitaba tenerte ahí más que ningún otro y tu estuviste ahí, como siempre. En el mo que me mandaste me pusiste que te hacía ilusión que contase contigo para tomar decisiones y que te gustaba que te hablase aunque sea para contarte chorradas que me han pasado a lo largo del día, pues ten claro que eso siempre va a ser así. Que siempre que necesites hablar con alguien y no sepas con quien yo voy a estar presente, para darte un abrazo o para decirte lo que necesites o tengas que oír, aunque la noticia no te guste. Que siempre va a estar disponible mi teléfono por si tienes que llamarme a cualquier hora del día, o por si simplemente necesitabas hablar. Te diría tantas cosas más...pero no sé ni por donde seguir, son tantas cosas por las que has conseguido mejorar aunque sea un poquito mi año...que no, no ha ido el mejor de todos los años, pero podría haber sido mucho peor si no hubiese tenido a mi tita ahi para ayudarme cuando lo necesitaba. Que eres genial, y que no se te olvide nunca. Que ningún imbécil con mensajes inesperados a media noche consiga que te comas la cabeza por su culpa, no se lo merece. Y que te quede claro que si alguien te jode el día tu sobri va a estar ahí para darle un sillazo o una patada con las marteens a quién haga falta.Si, tienes 20 años, y yo 16, pero quién lo diría...somos iguales, bueno, sé lo que estas pensando, yo soy igual que tu, pero eso da igual, porque al fin y al cabo la conclusión es la misma. Creo que en mi vida había encontrado a otra persona que se pareciera tanto a mi en tantos aspectos, por eso me quedé tan impresionada cuando te conocí aquel día en Larra, y cuando empezamos a hablar. Entonces fue cuando empecé a entender por qué me llamaba mini Deb.
Creo que ya no puedo resumir más todo lo que te quería decir, el resto son recuerdos de momentos contigo o de conversaciones, ya que pocas veces nos vemos en persona, pero creo que en este texto ya queda claro lo que te quería decir, y pues eso tita, que te quiero mucho."
Yo que me meto a Tuenti porque sí y me encuentro con que mi "sobri" me ha mandado este pedazo de privado que no ha hecho más que sacarme sonrisas cada vez que leía una frase, y que ha hecho que termine con dolor en la cara de tanto sonreír y los ojos llorosos. La edad no importa en cuanto amor ni en cuanto a la amistad. Porque una buena amiga, una de esas que se convierte en tu familia, tu protegida o lo que sea, no importa que tenga 10 años más o 4 años menos. Que te quiero mucho lerda.
martes, 18 de diciembre de 2012
Subconsciente al ataque
10:01. Llevo despierta desde que ha sonado la primera alarma a las 8; y aunque tenía pensado estudiar, he seguido con mi rutina diaria de retrasar la alarma. Las 9, vuelve a sonar y la apago. Entre medias me he ido quedando dormida varias veces y, por raro que parezca, he soñado. Dos veces. Y el segundo sueño completaba el primero.
Mi sueño ha empezado con polvos mágicos, como esos que echaba Campanilla sobre Wendy y sus hermanos para que pudieran echar a volar. De hecho, creo que hasta he volado. Es raro, pero dentro de las rarezas, es lo normal. ¿Quién no ha soñado con volar alguna vez? Lo raro es cuando ha llegado una escena en la que aparecía mi madre, la madre de un amigo mío y estábamos en casa de mi abuela. De repente, mi madre dice algo así como: "Coge el taka-taka de tu abuelo y haz como que te cuesta andar. Él se preocupaba por ti, así que vendrá". Y ahí me pongo a andar a paso tortuga, cuando en el ordenador salta un vídeo sin que nadie le de al play. A lo que la madre del amigo este que os digo dice que no se cree nada, que es su ordenador y que hace cosas así. Es entonces cuando mi madre dice: "Échale 10 segundos para atrás al vídeo". Obedezco y, ¿cuál es la sorpresa?, que aparecen frases en la parte baja de la pantalla, como si alguien estuviera hablando. Era mi amigo, el hijo de la dueña del ordenador. Lleva casi 8 años muerto.
El siguiente sueño ha sido algo parecido, aunque esta vez estaba yo sola. Pero básicamente es lo mismo, solo que con mi móvil y el reproductor de música. Me hablaba (escribía) en la pantalla del móvil, y yo le preguntaba cosas. Una de ellas era si podía ver a Beltz, a lo que respondía que sí. "Creo que sabe que nos conocíamos, cada vez que te nombro o pienso en ti me mira y se pone contento". Es entonces cuando me he vuelto a despertar con una extraña sensación en el cuerpo. Creo que no lo había asimilado en el momento que me he despertado, pero ahora que lo estoy escribiendo las lágrimas asoman, aunque sea por un efímero segundo.
No soy de esas personas que creen en el espiritismo, en la güija, ni en poder hablar con los muertos. Pero cuando las personas, o los animales (me da igual), que querías se te presentan en sueños cuando sabes más que de sobra que llevan mucho tiempo sin estar aquí, me trastoca. Puede que haya soñado con Isaac porque dentro de 6 días hacen ya ocho años que se fue. Lo de Beltz me parece más normal, ya que lo tengo muy presente día a día, y algo menos de tres meses faltan para que cumpla un año de su partida.
No lo sé. Últimamente tengo unos sueños muy raros: de algunos me acuerdo, de otros no, algunos los olvido en el momento y, otros como este, me dejan tocada para todo el día. ¿Algún día mis sueños se dedicarán a hacerme feliz y no recordarme las cosas malas? El subconsciente vuelve al ataque.
Mi sueño ha empezado con polvos mágicos, como esos que echaba Campanilla sobre Wendy y sus hermanos para que pudieran echar a volar. De hecho, creo que hasta he volado. Es raro, pero dentro de las rarezas, es lo normal. ¿Quién no ha soñado con volar alguna vez? Lo raro es cuando ha llegado una escena en la que aparecía mi madre, la madre de un amigo mío y estábamos en casa de mi abuela. De repente, mi madre dice algo así como: "Coge el taka-taka de tu abuelo y haz como que te cuesta andar. Él se preocupaba por ti, así que vendrá". Y ahí me pongo a andar a paso tortuga, cuando en el ordenador salta un vídeo sin que nadie le de al play. A lo que la madre del amigo este que os digo dice que no se cree nada, que es su ordenador y que hace cosas así. Es entonces cuando mi madre dice: "Échale 10 segundos para atrás al vídeo". Obedezco y, ¿cuál es la sorpresa?, que aparecen frases en la parte baja de la pantalla, como si alguien estuviera hablando. Era mi amigo, el hijo de la dueña del ordenador. Lleva casi 8 años muerto.
El siguiente sueño ha sido algo parecido, aunque esta vez estaba yo sola. Pero básicamente es lo mismo, solo que con mi móvil y el reproductor de música. Me hablaba (escribía) en la pantalla del móvil, y yo le preguntaba cosas. Una de ellas era si podía ver a Beltz, a lo que respondía que sí. "Creo que sabe que nos conocíamos, cada vez que te nombro o pienso en ti me mira y se pone contento". Es entonces cuando me he vuelto a despertar con una extraña sensación en el cuerpo. Creo que no lo había asimilado en el momento que me he despertado, pero ahora que lo estoy escribiendo las lágrimas asoman, aunque sea por un efímero segundo.
No soy de esas personas que creen en el espiritismo, en la güija, ni en poder hablar con los muertos. Pero cuando las personas, o los animales (me da igual), que querías se te presentan en sueños cuando sabes más que de sobra que llevan mucho tiempo sin estar aquí, me trastoca. Puede que haya soñado con Isaac porque dentro de 6 días hacen ya ocho años que se fue. Lo de Beltz me parece más normal, ya que lo tengo muy presente día a día, y algo menos de tres meses faltan para que cumpla un año de su partida.
No lo sé. Últimamente tengo unos sueños muy raros: de algunos me acuerdo, de otros no, algunos los olvido en el momento y, otros como este, me dejan tocada para todo el día. ¿Algún día mis sueños se dedicarán a hacerme feliz y no recordarme las cosas malas? El subconsciente vuelve al ataque.
sábado, 15 de diciembre de 2012
La bella y la bestia
Hoy
he ido al musical de “La bella y la bestia”. La película siempre
me ha gustado, y no sé por qué y ni desde cuando, me hace llorar.
Me parece una historia tan perfecta y preciosa... Y la canción de
“Bella y Bestia” es sin dudar la más sincera y verdadera que he
oído. Será porque me siento identificada con Bella en algunos
aspectos. Será porque mi madre dice que físicamente me parezco a
ella. Será porque una amiga de la uni dice que soy la simbiosis
perfecta de ambos personajes. Será porque aprendí la lección que
intentan enseñar hace algo más de un año. Quién sabe. Nunca he
sabido escoger una sola princesa que me gustara, pero creo que Bella
es mi favorita. Así como la película me hace llorar, sabía que
viendo el musical no iba a ser distinto. Y así ha sido.
He
estado esperando el día de hoy con ansia desde que una amiga me
dijo: “Mi madre me ha regalado dos entradas para ir a ver 'La bella
y la bestia' y tú vienes conmigo”. Desde que me enteré de que
venían a Bilbao he fantaseado con ir a verlo y, mirar por donde, mi
deseo se ha cumplido gracias a ella. Hoy no sé porque tenía ganas
de llorar y, viendo como me pongo con LA canción, sabía que la
representación iba a sacar todo lo que tenía dentro.
Subir
hasta el tercer piso, sentarnos en los asientos y esperar. Empieza a
sonar la música y la reacción es inmediata: la piel de gallina y
los ojos llorosos. Al igual que la película, empieza con “Mi
pequeña aldea” y, aunque es una canción animada (en cuanto al
ritmo), me he puesto a llorar. Un poco, todavía no era el punto
álgido del musical, ese en el que sabía que iba a romper a llorar
como una desconsolada. Entre risas, sustos, medios bailes,
canturreando por lo bajo y comentando en momentos puntuales, nos da
el intermedio. Casi dos horas de función que se me ha pasado, como
un suspiro, sin darme cuenta.
Segunda
parte y esa canción en concreto está cada vez más cerca. Y de
repente, Bella le pide a Bestia que cene con ella. Y ahí ya es
cuando el corazón me da un vuelco porque está al caer más que
nunca. Bestia bien vestido y aseado, esperando a Bella. Preguntando
cómo sabe si está haciendo las cosas bien y qué hacer para que
ella se enamore de él. Y, ahí está. Al fondo, sin que la enfoquen,
sube ella. Para variar se me pone la piel de gallina y el corazón se
me acelera todavía más. Es entonces cuando se escucha: “Se oye
una canción que hace suspirar, y habla al corazón de una sensación
grande como el mar”. Y no puedo remediarlo. El labio inferior
empieza a temblar y las lágrimas escapan a una velocidad
exageradamente rápida cayendo por mis mejillas. “No hay mayor
verdad. La belleza está en el interior”. Y sigo llorando como si
la vida me fuera en ello, evitando que se me note, pero el cuerpo me
convulsiona entero. Si el hombre que estaba sentado a mi lado no se
ha enterado es porque estaba demasiado absorto en la propia escena.
Aún cuando ya ha acabado, sigo lloriqueando. La historia sigue, y
poco falta para que llegue el maldito final, ese que no quiero que
llegue. Puñalada en la espalda a la pobre bestia y una Bella
destrozada cuando le abraza y lo apoya en su regazo. Ese grito de “Te
amo” que hace que llores todavía más, aunque sabes perfectamente
lo que sucederá a continuación. Y, como en toda historia Disney que
se precie, los protagonistas viven juntos y felices para siempre.
Todos los personajes secundarios siendo humanos otra vez (como dice
la canción). Entonces sale Chip corriendo a donde su madre para
abrazarla y rompemos a llorar mi amiga y yo. Para terminar, ese gran
momento boda en el que sigues llorando, porque todo es perfecto,
precioso... Tan irreal que duele. Pero sonríes sin dejar de derramar
alguna que otra lágrima y aplaudes como una loca.
Me
ha parecido un musical excepcional. Lo tiene todo: te hace reír, te
hace llorar (si eres alguien tan sensible a la música y a las
historias felices como yo), te hace cantar, bailar, soñar... Te
lleva a tu infancia. Y eso es mucho.
Si
pudiera, reviviría esas dos horas y algo de función en el que he
dejado de pensar en todo. Una y otra vez. De hecho, creo que lo haré
en mi cabeza hasta el punto en el que el recuerdo se ralle como una
vieja cinta de vídeo. Me dejaré llevar hasta ese lugar en el que no
hay nada que me preocupe y solo sea felicidad en estado puro. Así
que, si me disculpáis, voy a seguir soñando.
domingo, 9 de diciembre de 2012
De celebraciones
Hace un tiempo escuché una canción en la radio que no la oía desde hacía tiempo. Esa canción siempre me ha recordado a una persona que ha quedado en el pasado, aunque me acuerde de él algunas veces. Hay una frase de esa canción que es perfecta para el día de hoy, ya que, en el momento que la escuché, me recordó a ti.
Dice algo así como: "Prometo encender en tu día especial una vela, y soplarla por ti. Prometo no olvidarlo nunca". Y esa frase viene a la perfección para el día de hoy (a pesar de que ya sean las 12 y haya acabado el día).
Hoy es el tercer año en el que cumples años desde que te conozco. Pensándolo bien, cada cumpleaños desde que entraste a mi vida ha sido diferente.
El primer cumpleaños fue cuando sólo teníamos una amistad, de risas, mítica de compañeros. Todavía no habíamos empezado a tener esa relación de hermanos o mejores amigos. El segundo cumpleaños fue cuando salíamos juntos, hace un año ya de eso. Nunca miento cuando digo que el tiempo pasa demasiado deprisa. Y, el tercero y último, ese que estarás celebrando por ahí de fiesta, es en el que no hablamos. No mantenemos relación de ningún tipo. Pero como dijiste tú en mi cumpleaños, y como te he dicho yo en la felicitación, después de todo era lo mínimo que podía hacer. Pero como siempre, tengo que escribir. Y hacía mucho que no hablaba sobre ti, aunque la entrada de hoy es bastante directa y cualquiera que lo lea y me conozca sabe para quién es.
Hoy, siento que es el cumpleaños de un desconocido al que conocía bien. Felicidades.
Dice algo así como: "Prometo encender en tu día especial una vela, y soplarla por ti. Prometo no olvidarlo nunca". Y esa frase viene a la perfección para el día de hoy (a pesar de que ya sean las 12 y haya acabado el día).
Hoy es el tercer año en el que cumples años desde que te conozco. Pensándolo bien, cada cumpleaños desde que entraste a mi vida ha sido diferente.
El primer cumpleaños fue cuando sólo teníamos una amistad, de risas, mítica de compañeros. Todavía no habíamos empezado a tener esa relación de hermanos o mejores amigos. El segundo cumpleaños fue cuando salíamos juntos, hace un año ya de eso. Nunca miento cuando digo que el tiempo pasa demasiado deprisa. Y, el tercero y último, ese que estarás celebrando por ahí de fiesta, es en el que no hablamos. No mantenemos relación de ningún tipo. Pero como dijiste tú en mi cumpleaños, y como te he dicho yo en la felicitación, después de todo era lo mínimo que podía hacer. Pero como siempre, tengo que escribir. Y hacía mucho que no hablaba sobre ti, aunque la entrada de hoy es bastante directa y cualquiera que lo lea y me conozca sabe para quién es.
Hoy, siento que es el cumpleaños de un desconocido al que conocía bien. Felicidades.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



