Anoche hablamos a horas indecentes, como siempre nos ha gustado. Anoche tú estabas bebido, yo dormía con mis amigas. Anoche... Anoche me dijiste tantas cosas... Volviste a decirme que me querías, me dijiste que lo sentías... Anoche hablamos y me preguntaste que cómo estaba yo realmente. Al final, a pesar de que no quería, te conté yo misma cómo había pasado esta semana, aunque el Twitter siempre me delata. Volviste a pedirme perdón y a decirme que no tenías que haber sacado el tema. Posiblemente, tengas razón, porque al fin y al cabo nos hace daño. Pero es nuestra realidad.
Anoche, a pesar de habermelo dicho con palabras, no pudiste escribir ese sentimiento que ambos sentimos, pero parece que no es suficiente. Anoche volviste a decir esas palabras que me han catalogado durante 10 meses... Anoche dijiste que tenías muchas cosas que decirme, pero que no sabías como empezar. También dijiste que te daba igual el fin de semana, la quedada de hoy... Que en ese momento, solo te venía yo a la cabeza. Anoche te decepcionó un poco la idea de que me fuera a dormir, y alfinal te hice sonreír... Anoche dijiste que por nada me lo darías todo... Que me darías tu corazón. Luego rectificaste y dijiste que ya lo tenía desde hace mucho, desde aproximadamente el 7 de Marzo. No hubo que decir nada más, ambos sabíamos que pasó aquel día. Anoche me dijiste que me echabas de menos, a mi y a mi manía de tener siempre la última palabra. Anoche... Anoche dijiste que si no tuvieras la puerta de casa cerrada vendrías a Larra para pasar un día como hacía una semana, simplemente perfecto. Anoche, la conversación se quedó ahí porque pasamos a hablar de películas. Esta mañana me dabas las gracias por aguantarte y decías que sin duda alguna era la mejor...
Y yo... Ya no sé que hacer, que pensar, cómo actuar... Que sentir. Porque me parte el alma querer estar contigo a cada momento, querer besarte, abrazarte... Simplemente hablarte, escucharte o mirarte. Sentirte presente en mi vida. Pero no puede ser... Al menos, eso es lo que dices.
Un lugar donde escribir todo lo que siento en cada momento. Desahogarme cada vez que lo necesite. Un sitio donde poder escribir lo que quiera sin temor a que nadie lo lea y lo utilice en mi contra. Mi trocito de cielo.
domingo, 25 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Hoy también llueve
Hoy también llueve... Y hoy es uno de esos días en los que, desde hace ya un par de semanas, a penas puedo aguantar. He faltado a mi pasión, que es la música. He salido de casa sin comer, apenas llevando una manzana en el bolso para aprovechar los descansos entre clase y clase. He cogido el bus como todos los días con esas personas que me hacen feliz. Hoy no he conseguido dormir en el bus, y no sabía por qué. He llegado a la universidad, pero yo no era la misma. No tenía ganas. Era de comprender, porque la primera clase no es que sea de mis favoritas... Pero la segunda, la que me mantiene activa, que me gusta y me parece interesante el temario, tampoco entraba en mi cabeza. Nada es igual. No tengo las mismas ganas de seguir adelante, no tengo ese espíritu libre y animado que siempre me ha caracterizado. Tampoco tenía ganas de ver a esa persona en concreto... Y eso que es la que me hace más amena esta vida últimamente.
¿Qué haces cuando ni la persona que comparte tu vida, ni tu gran amor pueden hacerte sonreír? ¿Qué haces cuando has perdido aquello que amabas más que a tu propia vida? ¿Qué alternativa escoges para no tocar tu piano, porque te va a recordar que él ya no está? ¿Qué haces para sacarte de tu cabeza que ya no volverá? Que alguien me diga como volver a ser yo sin esa mitad... O sin esa mayoría que era yo antes de que él se tuviera que ir hace dos semanas y cuatro días para no volver... Como volver a sonreír, como volver a ser feliz... Como volver a mirar con las mismas ganas a mi luna llena y a la lluvia cuando cae de noche. Como hacerte a la idea de que has perdido una tradición... Como hacerte a la idea de que ya nada es como antes. ¿Cómo sigo yo adelante?
Ayer volvió la lluvia, y con ella mis ganas de echar el tiempo atrás, cuando eramos él y yo. Una pareja de lo más singular, pero que se complementaban mejor que nadie. Quiero volver a esos momentos del día en los que me daba pereza salir a la calle, pero que luego hacían que tardase en volver a casa. Por que las noches, sí, aquellas maravillosas noches, eran nuestras y de nadie más. Esas noches en las que tú andabas a tus anchas y yo cantaba a las estrellas. Aquellas noches en las que te miraba y pensaba que eras lo más bonito que me había pasado en la vida, y que a esas horas eras más guapo aún. Mi lobito precioso... Sabía que algún día tendrías que irte, como todos en esta vida... Pero no esperaba que fuera tan pronto... Porque 10 años contigo a mi lado han sido un suspiro... No sabes lo que daría por que estuvieses aquí conmigo... Tranquilizándome con tu simple presencia... Por que tú tenías ese don de tranquilidad. El don de hacerme seguir adelante, que luchase por lo que yo creía que valía, y por mi... Por los dos.
Y ahora estoy aquí, sintiéndome perdida y sin saber donde ir. Pero una cosa tengo clara. Tu recuerdo no se va a perder fácilmente, Beltz. Porque te hacías querer, porque eras lo más maravilloso de este mundo, y porque eras mi vida entera. Porque aunque no estés... Te siento aquí conmigo, y da igual hacia donde mire, que siempre te veré a ti. Te quiero y jamás dejaré de hacerlo. Tú y yo algún día nos volveremos a ver, estoy segura. Beti nire bihotzean txikitxu.
¿Qué haces cuando ni la persona que comparte tu vida, ni tu gran amor pueden hacerte sonreír? ¿Qué haces cuando has perdido aquello que amabas más que a tu propia vida? ¿Qué alternativa escoges para no tocar tu piano, porque te va a recordar que él ya no está? ¿Qué haces para sacarte de tu cabeza que ya no volverá? Que alguien me diga como volver a ser yo sin esa mitad... O sin esa mayoría que era yo antes de que él se tuviera que ir hace dos semanas y cuatro días para no volver... Como volver a sonreír, como volver a ser feliz... Como volver a mirar con las mismas ganas a mi luna llena y a la lluvia cuando cae de noche. Como hacerte a la idea de que has perdido una tradición... Como hacerte a la idea de que ya nada es como antes. ¿Cómo sigo yo adelante?
Ayer volvió la lluvia, y con ella mis ganas de echar el tiempo atrás, cuando eramos él y yo. Una pareja de lo más singular, pero que se complementaban mejor que nadie. Quiero volver a esos momentos del día en los que me daba pereza salir a la calle, pero que luego hacían que tardase en volver a casa. Por que las noches, sí, aquellas maravillosas noches, eran nuestras y de nadie más. Esas noches en las que tú andabas a tus anchas y yo cantaba a las estrellas. Aquellas noches en las que te miraba y pensaba que eras lo más bonito que me había pasado en la vida, y que a esas horas eras más guapo aún. Mi lobito precioso... Sabía que algún día tendrías que irte, como todos en esta vida... Pero no esperaba que fuera tan pronto... Porque 10 años contigo a mi lado han sido un suspiro... No sabes lo que daría por que estuvieses aquí conmigo... Tranquilizándome con tu simple presencia... Por que tú tenías ese don de tranquilidad. El don de hacerme seguir adelante, que luchase por lo que yo creía que valía, y por mi... Por los dos.
Y ahora estoy aquí, sintiéndome perdida y sin saber donde ir. Pero una cosa tengo clara. Tu recuerdo no se va a perder fácilmente, Beltz. Porque te hacías querer, porque eras lo más maravilloso de este mundo, y porque eras mi vida entera. Porque aunque no estés... Te siento aquí conmigo, y da igual hacia donde mire, que siempre te veré a ti. Te quiero y jamás dejaré de hacerlo. Tú y yo algún día nos volveremos a ver, estoy segura. Beti nire bihotzean txikitxu.
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