Hola, aitite. Hace diez años que nos dejaste, y hace un día feo como el de entonces.
Ojalá pudiera contarte todo lo que ha pasado en este tiempo.
Ojalá pudiera contarte que los días de reyes seguimos juntándonos y bebiendo Baileys mientras jugamos a algo, pero que ya no es a los seises.
Ojalá pudiera contarte que cada ocho de abril me acuerdo de ti, y que este año es posible que tres amigas tengan a sus bebés el día de tu cumpleaños.
Ojalá pudiera decirte que me encantaría ver tu nombre en la pantalla del móvil los 26 de abril y al coger la llamada escuchara ese “Zorionak, printzesa de Torrevieja”. Sigo teniendo tu número guardado.
Ojalá pudiera contarte todo lo que he vivido en cada Erasmus y como esas experiencias me cambiaron la forma de pensar y querer ser más libre.
Ojalá pudiera contarte que cumplí uno de tus sueños y estuviste en México acompañándome a cada paso.
Ojalá hubiésemos tenido más tiempo.
Ojalá pudiera abrazarte, decirte cuánto te quise, te quiero y te querré siempre.
Ojalá te llegue esto allá donde estés.