Hoy hace 105 que nació el Herrero de Andrakas. No es conocido por muchos, pero sí para aquellos que en mayor o menor medida están insertos en el mundo de la trikitixa.
Rufino Arrola fue un hombre que aprendió de oído y de ver como tocaban otros. Un hombre que fue padre de 11 criaturas, nada más y nada menos.
Pero ante todo, es el padre de mi abuelo. Abuelo de mi padre. Mi propio bisabuelo. Aunque a penas le conocí, pues murió cuando yo tenía cuatro años, siento una conexión enorme con él. Cada vez que oigo su nombre, o ese grito tan característico cada vez que tocaban con él, me enorgullezco al máximo. Porque llevar su apellido, es un auténtico honor.
La primera vez que escuché "Pozta zaharra" de mi grupo favorito, Esne beltza, no daba crédito a lo que mis oídos habían percibido. Ese "Aupa Rufino!" del que os he hablado antes. Ahora cada vez que la oigo es imposible que no me salga una sonrisa. Lo mejor es que en una de sus nuevas canciones han vuelto a meterlo, por lo que siento que una parte de mi bisabuelo está en ellos.
Ayer, al escuchar esta última canción que he comentado, me dio por buscar cosas de él como tantas otras veces he hecho. Volví a ver las pocas imágenes suyas que aparecen en Google. Pero el mayor descubrimiento fue en Spotify, en la que encontré una canción que está dedicada a él. Una canción que, cuando escuché un pequeño fragmento, se me puso la piel de gallina y los ojos llorosos. Cuando la oí entera, no pude evitar las lágrimas. "Zigarroa pistute, trikitixa suten", frase más que acertada para definir a mi aitxitxe.
Ahora tengo una nueva canción favorita y, como no podía ser de otra manera, se llama Aupa Rufino.
En el cielo manda Dios
y en la tierra(i) el dinero
y en al Alto de(i) Andrakas
Rufino Arrola el herrero.
