Qué decir que no dijera un año atrás. Que sigo echándole de menos cada día y que me hacen falta aquellos paseos nocturnos como me hace falta respirar. Que echo de menos achucharle y oír como lloriquea. Entrar por casa y saludarle, llegar a la cocina y verle emocionado cuando me veía. No habrá ninguno como mi niño bonito. Le echo de menos, y punto.
Beti gogoan, txikitxu
