jueves, 26 de abril de 2012

26 de Abril de 1992


Querida yo a los diez años:
Hoy hace una década que cumpliste ese primer año con dos números. Hace diez años fue uno de los mejores días de tu vida, porque por primera vez tus padres te hicieron regalos, algo que nunca esperabas que sucediera y por eso lo recuerdas con tanto cariño.
Querida Deborah de hace diez años. Hoy cumples dos décadas. Veinte años, que se dice pronto. Parece mentira que esa niña que lloró de felicidad al ver sus primeros regalos haya crecido tanto y tan rápido. Es cierto que cuando se habla de tiempo, diez años parecen una eternidad. Pero la realidad es que han pasado volando.
Querida yo a los diez años. He de decirte que la vida no es como esperas, que no son realidad las películas que tanto adoras. No. Casi nunca hay finales felices, y eso lo comprobaras desgraciadamente a la edad de catorce años. Sucederá lo que nunca pensabas que pasaría, o al menos, no en tu familia. Lo siento, pequeña... Pero tus padres acabarán separándose y divorciándose. Es algo que en su momento negarás, llorarás y patearás, pero no cambiará nada. Después de un tiempo, te darás cuenta de que es lo mejor, y que si no ha pasado antes, ha sido por ti.
A los doce años perderás a alguien muy importante en tu vida. Isaac se irá para no volver. Cuando te lo cuentan no reaccionas. Es normal, no te preocupes. Lo peor de todo es que en esa época también perderás a tus gatos porque tu padre no soporta que sigan en casa. Solo te quedará Beltz. A parte de Isaac, que fue como un hermano para ti, dos amigos más partirán para no volver...
Querida amiga y hermana. Te enamorarás tan fácilmente y te dolerá tanto... El primer amor nunca se olvida, hasta que llega el siguiente, pero que al final también acabará doliéndote. Pero es  solo otra piedra más en el camino de la vida. Llegarás a esa edad denominada “la edad del pavo” en el que los de tu edad estarán haciendo de todo, besándose con todo el mundo, y tú no. Serás un poco rara, para que negarlo, porque estarás encerrada en casa hasta prácticamente los 15 ó 16 años. No beberás, no fumarás y no saldrás con nadie. Tampoco tendrás una cuadrilla, hasta que te unes a un grupo de clase.
Pequeña mía... A pesar de todo, estas dificultades (aunque no están todas escritas) harán de ti la persona que eres hoy. Todo eso que tuviste que pasar siendo tan cría te hizo madurar de golpe, pero eso te dará una ventaja que mucha gente no tiene. Siempre has estado rodeada de gente mayor que tú desde pequeña, y eso también te dio madurez. Esa madurez se volverá en una fuerza bruta, aunque muchas veces pensarás que eres la persona más débil del mundo. También serás muy orgullosa, y te traerá bastantes broncas, sobre todo con ama. Desgraciadamente, también eres muy callada y te suelen pisotear. Llegará un momento en el que no dejarás que sigan haciéndolo. En el fondo, eres muy valiente.
Pero a pesar de lo malo, tendrás muchas cosas buenas en estos diez años que nos separan. La música será tu pasión, y en más de una ocasión te salvará. Sigue aferrándote a ella con todas tus fuerzas. Conocerás gente increíble de la manera más extraña. Conocerás a gente nueva en clase, gente que conocías pero con la que no te hablabas hasta que te mezclarán las clases en 3º. Después pasarás a bachiller y encontrarás a otras personas que se anclarán sin quererlo en tu corazón y no las sacarás de ahí nunca. También viajarás, oh, claro que lo harás. Realizarás un sueño maravilloso a la edad de los 18. Y, aunque siempre lo has deseado, te pelearás con el teórico del coche durante mucho tiempo. También tendrás tu primer novio a los 19 años. Pensarás que es muy tarde, que has perdido el tiempo, pero habrá gente que te envidie. Llegarás a la universidad para hacer una carrera que en la vida habías pensado que sería la tuya, y conocerás a un grupo de personas que harán de tu día a día algo increíble. En todos estos diez años, no pararás de reírte, aunque tampoco dejarás las lágrimas de lado. Es algo que te caracterizará siempre, que eres muy sensible.
Con todo esto quiero decirte, que no tengas prisa. Que no te enfurezcas cuando las cosas vayan mal, pero para que negarlo, eres muy cabezota y tienes muy mala leche. Que seas feliz aunque cueste. Se feliz por la gente que te rodea, y sobre todo, no pierdas esa sonrisa que te caracteriza. Y, aunque creás que la vida puede contigo, que no puedes tirar para delante, lo harás. Por tus santos ovarios.
No me voy a extender más, porque me conozco y tú lo descubrirás con el paso de los años. Te pierde escribir. Querida mía, habrá momentos en los que no te gustes a ti misma, pero piénsalo de esta manera. Si no te gustas tú a ti misma, no le gustarás a nadie. Pero he de decirte que, al final, acabarás aceptándote como eres y te reirás de ti misma.
¿Sabes por qué sé todo esto? Porque yo soy tú hoy día y he pasado por eso y muchas cosas más. Y, a pesar de todas las dificultades, sigo en pie y costará mucho que me derriben.

Que sepas, que estoy muy orgullosa de ti.

Te quiere, Deborah de 20 años.

viernes, 20 de abril de 2012

Un día como hoy

Hoy hace un mes de aquel día en el que mi rutina cambió para dar un giro inesperado, o no tan inesperado. Se me ha pasado el tiempo muy deprisa, y eso no me gusta. Ha sido un mes... ¿Raro? Sí, llamemoslo así. Los primeros días de este mes que ha pasado desde entonces no era yo. De hecho, llevaba sin ser yo unas semanas más, pero eso fue lo que terminó por enterrarme. La semana siguiente a aquel día fue de lo más subrealista, no tenía que haber sido de aquella manera después de todo, aunque yo estaba encantada a la vez que confundida. Aquel domingo fue destructor. Yo no estaba en este mundo. Pasó otra semana que, a mi parecer, me costó más a la vez que menos, ya que tenía a esas personas que me hacían olvidar cuando estaba con ellas. Un jueves, fiesta tras un gran partido. Viernes, de lo más raro ya que no era mi gente, pero no me sentía del todo mal. Y con una noche la mar de movidita. Sábado, espectacular. Y, por fin, domingo. Una noche como las de antes, aunque era algo extraño después de todo. Una semana más hasta que volví a ver a esa persona en concreto con mi gente. De lo más raro, ya lo decía yo. Madrugada con su mañana y su tarde en su compañía, como si nada hubiera cambiado. Como si todo fuera como siempre, él y yo contra el mundo. Llegamos al día de ayer, día que tuvo un gran comienzo pero que terminó como otras veces. Dando un giro de 180º para volver a ponerlo todo como siempre.
Hoy, un mes después y viendo como he estado, no quiero volver a ser esa persona de hace un mes. No quiero volver a estar apagada, sin sonrisas en mi cara, con las lágrimas mojando mis mejillas. No. Con lo orgullosa que soy y lo poco que lo estoy sacando. Este tiempo he estado genial, porque era lo que yo quería. Tenía las cosas claras. Pero siempre vuelve esa marejada que hace que me maree en este barco tan inestable. Se acabó.
No quiero ser como esa foto de aquel día, una cara con una sonrisa pero que se ve borrosa, con una mano inconfundiblemente clara. Una mano que tapa lo que de verdad soy. Una mano que evita que siga adelante, una mano que me empuja a la oscuridad. No, lo siento pero me niego. Cuando las cosas estén claras, entonces veremos que pasa. Tengo clara una cosa... Yo tengo las riendas de esta cuadriga que es mi vida. Por mucho que lleve a los caballos desbocados, pienso ganar esta carrera. Superaré todas las tormentas de arena, incluso limpiaré el objetivo de la cámara que me enfoca para que no salga borrosa o difuminada. Lo siento, pero mi sonrisa se tiene que ver bien clara.

martes, 10 de abril de 2012

Reflexiones momentaneas

"- ¡Bilbo tambien me pilla lejos!
-Sí, si la mente te pilla lejos que la tienes por Romo."


Y tanto que mi mente la tengo por Romo. Me da que será así por mucho tiempo. Y aunque no lo quiera, siempre será así. Porque eres alguien especial, mi mejor amigo. Y eso no lo cambia ni el tiempo ni las personas ni nada. Romo para mi tiene mucho que recordar.

lunes, 2 de abril de 2012

Hilabete bat zu gabe

Hilabete bat pasa da nire bizitzatik joan zinetik... Baina nire gogoan zaitut, orain ta betiko. Maite zaitut txikitxu. Beti nire bihotzean.