viernes, 31 de agosto de 2012

Luna llena

Hoy es 31 de Agosto de 2012 y hay luna llena, la segunda del mes. Esa que es llamada "Luna azul". Y por ser el día que es, os voy a confesar algo. Tengo una pequeña obsesión con la luna llena. Desde siempre. No sabéis lo fascinada que me quedo cada vez que la luna llena sale una vez al mes. Lo que es mirarla y que se me caiga la baba. Sentir que su brillo me brinda calor y me da fuerza para seguir adelante con todo. La luna, ese satélite que ronda nuestro planeta. Tan blanca y tan pura. Tan jodidamente perfecta. 
Os voy a contar el comienzo de este romance. Cuando era pequeña (no tan pequeña), a mis amigas y a mi nos dio por escribir historias fantásticas basándonos en películas que nos gustaban. Así que ahí estaba yo, enfrente de aquel ordenador dejando a mi imaginación volar. Pero tenía un problema... Necesitaba un apellido fantástico, algo que no fuera normal en nuestra vida. Así que le pregunté a mi madre. Me miró y no lo dudó ni un solo momento: "Moonshadow". Sombra de luna. Nunca pensé que lo que iba a ser un simple apellido para una historia que jamás vería la luz se volvería una parte tan importante de mi. De hecho, hubo una temporada en que algunas personas me llamaban "Moonsha" (por eso de acortar), o directamente, cuando querían llamar mi atención me llamaban diciendo "Debbie Moonshadow". Os parecerá una chorrada, pero así es. A parte de la historia, en mi familia las mujeres siempre hemos sido un poco "brujas". No quiero que os imaginéis cosas raras, ni que echo las cartas o leo el futuro. Desde txiki me han llamado o bien bruji, bruja o sorgintxu. Y siempre me han encantado las brujas. Viene de familia, mi madre es igual. También ella tiene una ligera obsesión con la luna y las brujas. Podría decirse que somos algo lunáticas. A parte del tema familiar, está mi perro. Mi compañero de salidas nocturnas junto con la luna. Mi lobito. Cuando era de noche parecía todavía más bonito de lo que era ya de por si.. Y cuando había luna llena... No hay palabras para describir lo que sentía por dentro.
Como veis, la luna llena y yo tenemos un romance desde hace años y por diversas razones. Por eso cada vez que la miro, me siento tranquila. Me recuerda todo lo que he pasado y sentido. Y me hace sonreír- Cada vez que veo la luna llena, ya puedo estar llorando que me sale una sonrisa de oreja a oreja. Creerme cuando os digo que ansío cada mes el día en que mi fiel amiga salga para sonreírme. Tenemos una relación de una noche cada mes desde que tengo uso de razón. Y me encanta.

"Blue moon - Frank Sinatra"

martes, 21 de agosto de 2012

Aste Nagusia 2012

Señoras y señores. Hace hoy cuatro días que empezó la semana grande de esta nuestra ciudad, Bilbao. Esa semana en la que la gente sale a darlo todo cuando puede, y algunos privilegiados salen todos los días hasta que sale el sol. Hace cuatro días fue el chupinazo, ese momento de esta grandísima semana en la que la gente va a enguarrarse, porque no es para otra cosa. La gente va con harina y huevos, aunque están prohibidos y los de las kompartzas te los quitan. También es mítico llevar la bebida por excelencia, el Kalimotxo. Se lleva también gaseosa, Coca-cola, cerveza o champán. Este año se ha visto que hasta han llevado Ketchup, lo más asqueroso. Cualquier cosa es buena para manchar al resto de los presentes en la plaza del Arriaga para celebrar el comienzo de estas fiestas mientras saltas de alegría y cantas a todo volumen "Mari Jaia bera, gure Mari Jaia, Bilbora etorri da Aste Nagusira!" Este año estoy muy emocionada. Hemos tenido una pregonera cuando normalmente suele ser un hombre el que hace el pregón, y a su lado la chupinera. Esa que prende la mecha que llega hasta ese pequeño "Txupin" que abre esta semana de risas y borracheras. Hace cuatro días, tras darme una ducha no tenía muchas ganas de salir, ya que la noche anterior también había estado de fiesta y quería descansar. Pero, a pesar de todo, hice el esfuerzo y me fui medio dormida con mis Que te peten! a darlo todo. Aquella noche no llevaba alcohol y tenía pensado volver pronto a casa. Ingenua. Me encontré con mi madre y con mi tía, y ahí empezó todo. Katxi de Kalimotxo en mano me seguí encontrando con la gente: amigos de instituto, de la uni, de Sope... Con todo el mundo que no pensaba que me encontraría y que al final me quedé con ellos. La que iba a ser una noche tranquilita resultó ser una noche más de fiesta, en la que, como últimamente, llego por la mañana a casa. Segunda noche de esta Aste Nagusi y yo me quedé en casa. Había que descansar para el día siguiente... Tarde en la txosna Txomin Barullo y noche de fiesta con mis chicas. Ayer fue ese día, en el que tampoco llevaba alcohol pero acabé bebiendo como la que más. Mismo lugar que el año pasado, pero distinta experiencia. Ayer estuve en barra y he de decir que me gusta más que hacer bocatas. Risas, buena compañía, alcohol y música. ¿Quién necesitaba más? Tras una cena con todos los del turno, los chavales nos fuimos de fiesta a darlo todo, un grupo relativamente grande en el que pocos nos conocíamos. Al final, como siempre, unos se fueron antes que otros. Yo fui de las que se quedó por ahí dando vueltas con la gente, como no, de Romo. Y como alguna que otra vez, acabamos los tres míticos desayunando en el Kebap. 
Hoy me quedo en casa, llevo todo el día en el sofá tiradísima y echa un asco. Será la edad, será que hoy me toca ser responsable e intentar que Manolo deje de darme por saco un rato para poder darlo todo el viernes, que para algo hay concierto de Esne beltza. Hay que cuidarse la garganta, que como coja anginas a mi me da algo... ¡Que solo estamos en el cuarto día de diez! Así que solo diré... Si no habéis estado nunca en estas fiestas, tenéis que venir y probarlas. Por que quien sale una vez... Repite. Y esto es así.

sábado, 11 de agosto de 2012

Lágrimas de San Lorenzo

Esta noche se supone que es una noche especial. Esa noche en que deseas que el cielo esté despejado para poder ver las estrellas fugaces con la esperanza de pedir un deseo. Ese deseo que imaginas marcará tu vida con un antes y un después. Pero, a pesar de desear esta noche por el simple hecho de pedir un deseo, es maravillosa porque es un acontecimiento natural increíble. Pero como siempre, lo que representa tira más. Habrá gente que se asome a sus ventanas o balcones para no moverse mucho de su hogar. Otros, los más soñadores o los que están más fascinados con el acontecimiento, saldrán a la calle. Buscarán una alta colina en la que contemplar una lluvia distinta a la que estamos acostumbrados, sobre todo los del norte. Los soñadores pensarán y pensarán un deseo que pedir. Se supone que por cada estrella que ves caer es un deseo. Hay gente que tiene la suerte de ver varias de la misma. Otros no pueden llegar a contar ni diez estrellas en todas las veces que habrán visto una lluvia de este tipo. Por eso es mejor esperar a ver una única estrella fugaz, para pedirle un único deseo. El que de verdad te gustaría que se cumpliese. Quién sabe... Un trabajo, que falta hace en estos tiempos que corren; unas buenas calificaciones en la universidad, que alguien se recupere de una enfermedad, que alguien regrese a tu vida, un nuevo amor... O, simplemente, ser feliz. En mi caso, siempre suelo pedir el mismo deseo (ya que la primera vez que pedí uno, no se cumplió) y aunque hay veces que pienso que no se cumple, creo que en el fondo sí que lo hace. Será porque lo pido fervientemente o porque soy muy pesada. El caso es que si vuelvo a ver alguna estrella caer, intentaré cogerla y pedirla de todo corazón el deseo que siempre ronda mi cabeza.
Perseidas o lágrimas de San Lorenzo, que más da. Hoy toca mirar al cielo por si veo alguna estrella fugaz. Y aunque me diga a mi misma que no pediré ningún deseo porque pienso que no se me va a cumplir, sé que lo haré. Los sueños tiran más que la realidad al fin y al cabo, y más en mí que soy una soñadora empedernida. Así que... ¿Por qué no soñar con que las cosas pueden ser como tú las desees?

viernes, 10 de agosto de 2012

8 de Agosto de 2012


“Y después de tanto tiempo, algo queda de aquella sincronización... Vuelvo a leer un mensaje, pongo el móvil en sonido porque sí, lo dejo en la toalla y me llega uno nuevo. Yo que pienso que es Vodafone. #ERROR Y como siempre, me pongo a llorar. Y sé que lo único que me va a consolar es el mar. Entrar para llorar y encontrar una calma perfecta. Puede que sea hora de recuperar aquella afición. Puede que tenga que quitarle el polvo a la tabla y volver al mar.”
Estos fueron los tweets que escribí después de volver a caer en la misma dolorosa rutina. Volví a ser golpeada por todo lo que me afecta, por todo lo que representa. Volví a ser vulnerable. Y había decidido apartar ese sentimiento de vulnerabilidad a un lado, para volver a ser la chica fuerte que se supone que algún día fui.
Pensando ese día me di cuenta que echo de menos el surf. A penas lo practicaba, o al menos, no le ponía tanto empeño a como se lo pone el resto de la gente. Pero recuerdo que ese momento, esas dos horas que pasaba en el agua, eran las únicas horas del día en las que no solía pensar. En las que mi mente estaba en otra parte, en un lugar distante en el que me encantaba estar. Me sentía bien, me sentía en paz. Siempre que pienso en mí, desde que era muy pequeña hasta hace tres años, la mayoría de recuerdos que me invaden están ligados con el agua. Siempre me he sentido una sirena y, de hecho, así me llamaban los del club de buceo. No me podían sacar del agua. Ya fuera nadando, surfeando aquella mítica semana de verano o buceando, yo estaba ahí. Solo me faltaban las branquias para ser un pez. Creo que si vuelvo al mar, una parte de mi volverá. Pero puede que sólo esté soñando... Una vez más.

Abierto al amanecer (3:04am)

Anochece o amanece (según como lo queráis ver) un día más en este pequeño, aunque no tan pequeño, pueblo de las costas vascas. Y yo, autora de todo lo que aquí se escribe porque es mi vía de escape, vuelve a abrir esto para contar otra vez mis penas y mis alegrías (aún sabiendo que estas últimas apenas aparecen por aquí). Volveré a abrir mi corazón y mis sentimientos saldrán a flor de piel. Algunos puede que os sintáis identificados, otros quizá me maldigáis porque no queríais haberlo leído. Pero es mi lugar para expresarme, y me da exáctamente igual como os podáis sentir después de leer todo lo que escribo. ¿Que se podría usar en mi contra todo lo que aparece? Es cierto. Pero este blog fue abierto para lo que está siendo usado. Para liberarme de todo. Y no voy a parar. Nunca.