lunes, 19 de marzo de 2012

Hoy también llueve


Hoy también llueve... Y hoy es uno de esos días en los que, desde hace ya un par de semanas, a penas puedo aguantar. He faltado a mi pasión, que es la música. He salido de casa sin comer, apenas llevando una manzana en el bolso para aprovechar los descansos entre clase y clase. He cogido el bus como todos los días con esas personas que me hacen feliz. Hoy no he conseguido dormir en el bus, y no sabía por qué. He llegado a la universidad, pero yo no era la misma. No tenía ganas. Era de comprender, porque la primera clase no es que sea de mis favoritas... Pero la segunda, la que me mantiene activa, que me gusta y me parece interesante el temario, tampoco entraba en mi cabeza. Nada es igual. No tengo las mismas ganas de seguir adelante, no tengo ese espíritu libre y animado que siempre me ha caracterizado. Tampoco tenía ganas de ver a esa persona en concreto... Y eso que es la que me hace más amena esta vida últimamente.
¿Qué haces cuando ni la persona que comparte tu vida, ni tu gran amor pueden hacerte sonreír? ¿Qué haces cuando has perdido aquello que amabas más que a tu propia vida? ¿Qué alternativa escoges para no tocar tu piano, porque te va a recordar que él ya no está? ¿Qué haces para sacarte de tu cabeza que ya no volverá? Que alguien me diga como volver a ser yo sin esa mitad... O sin esa mayoría que era yo antes de que él se tuviera que ir hace dos semanas y cuatro días para no volver... Como volver a sonreír, como volver a ser feliz... Como volver a mirar con las mismas ganas a mi luna llena y a la lluvia cuando cae de noche. Como hacerte a la idea de que has perdido una tradición... Como hacerte a la idea de que ya nada es como antes. ¿Cómo sigo yo adelante?
Ayer volvió la lluvia, y con ella mis ganas de echar el tiempo atrás, cuando eramos él y yo. Una pareja de lo más singular, pero que se complementaban mejor que nadie. Quiero volver a esos momentos del día en los que me daba pereza salir a la calle, pero que luego hacían que tardase en volver a casa. Por que las noches, sí, aquellas maravillosas noches, eran nuestras y de nadie más. Esas noches en las que tú andabas a tus anchas y yo cantaba a las estrellas. Aquellas noches en las que te miraba y pensaba que eras lo más bonito que me había pasado en la vida, y que a esas horas eras más guapo aún. Mi lobito precioso... Sabía que algún día tendrías que irte, como todos en esta vida... Pero no esperaba que fuera tan pronto... Porque 10 años contigo a mi lado han sido un suspiro... No sabes lo que daría por que estuvieses aquí conmigo... Tranquilizándome con tu simple presencia... Por que tú tenías ese don de tranquilidad. El don de hacerme seguir adelante, que luchase por lo que yo creía que valía, y por mi... Por los dos.
Y ahora estoy aquí, sintiéndome perdida y sin saber donde ir. Pero una cosa tengo clara. Tu recuerdo no se va a perder fácilmente, Beltz. Porque te hacías querer, porque eras lo más maravilloso de este mundo, y porque eras mi vida entera. Porque aunque no estés... Te siento aquí conmigo, y da igual hacia donde mire, que siempre te veré a ti. Te quiero y jamás dejaré de hacerlo. Tú y yo algún día nos volveremos a ver, estoy segura. Beti nire bihotzean txikitxu.



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