Anoche me sentí un poco como aquel 27 de Octubre. Como aquel domingo en el que todas las preguntas que me daban miedo hacer tuvieron sus acojonantes respuestas.
Pensé, erróneamente, que aquello había pasado, que fue algo momentáneo. Pero algo dentro de mí tenía la sensación de que no era así. Soy idiota, porque todo este tiempo he visto que esa persona y yo somos muy parecidos, casi iguales. En esto no iba a ser diferente.
No sé qué hacer. Estoy igual de perdida que aquella vez. Lo único que cambia es que no nos veremos en un tiempo, y que cuando nos veamos será para hablar todo. A saber como siguen las cosas. A saber qué pensará. A saber si cambio.
Tenía que haber cogido al toro por los cuernos (y nunca mejor dicho) antes de irme de viaje. Todo estaba planeado. Pero ni con él, ni con el otro, hice nada. Supongo que mi poco valor ha quedado relegado a un minúsculo agujero negro en la tierra. Supongo que me estoy volviendo un poco avestruz cuando en el fondo siempre he sido un poco águila.
(2013.12.20)
No hay comentarios:
Publicar un comentario