jueves, 9 de enero de 2014

Una vez que abres el grifo

Hoy me ha dado. En vez de estudiar, que es lo que debería estar haciendo, aquí estoy desahogándome. 
Mientras subrayaba apuntes interminables de Barroco, me ha dado por pensar o imaginar. Llamemoslo X. Me ha entrado ese momento romántico/nostálgico que, a estas alturas, no debería darme.
No sé por qué ha sido, si porque llevo casi todo el día escuchando a Nickelback, si es porque me he acordado de que el día de reyes casi lloro al ver una fto de Beltz o si es porque me queda alguna espinita clavada después de la conversación de ayer con mi mejor amigo... O si la culpa la tiene la canción que nunca bailaré en mi boda, "The way you look tonight". Pero me ha dado.
He necesitado un abrazo de cualquiera, sabiendo que no lo iba a recibir. Así que me he ido a por mi gato. Sí, tengo gato. Y cada día me parezco más a la loca de los gatos en varios aspectos.
Supongo que estoy más que baja de ánimos. Últimamente me quiero menos que nunca, y hoy se me ha juntado todo. Hasta tal punto que me he puesto a llorar sin ningún motivo cuando he achuchado al pequeñín de la casa. 
Nueve días de este nuevo año he tardado en llorar. Y, en estos casos, ya se sabe que una vez que abres el grifo, no hay quien pare.

No hay comentarios:

Publicar un comentario