Bi urte
La noche de ayer me pilló como hace dos años: de fiesta. La única diferencia es que hoy ha sido un día más como otros tantos. Un día vacío desde que él se fue. No ha habido lágrimas, ni llantos desgarradores como aquella noche. Ha sido un día en el que he estado prácticamente inconsciente, pasando de la gente y del día en sí. Ojalá no existiera este día, por eso he preferido pasarlo dormida.
Qué decir que no dijera un año atrás. Que sigo echándole de menos cada día y que me hacen falta aquellos paseos nocturnos como me hace falta respirar. Que echo de menos achucharle y oír como lloriquea. Entrar por casa y saludarle, llegar a la cocina y verle emocionado cuando me veía. No habrá ninguno como mi niño bonito. Le echo de menos, y punto.
Beti gogoan, txikitxu
No hay comentarios:
Publicar un comentario