miércoles, 18 de julio de 2012

Cerrado por vacaciones

Quién diría que dentro de pocas horas estaré yendo hacia el aeropuerto para coger un viaje de vuelta a Roma. A esa ciudad que significa tanto para mi. Esa ciudad que ha sido escenario de tantas historias románticas, ya sean literarias o cinematográficas. Esa ciudad con la que tengo mi propia historia, y en la que tengo miles de recuerdos.
He de ser sincera. Estoy nerviosa por volver. Un día leí: "Al lugar en el que fuiste feliz no debieras volver". Estoy nerviosa porque tengo miedo de pisar suelo italiano y desencantarme... Porque, aunque amo esa ciudad, no voy con el mismo sentimiento de aquella vez. Al ser la primera vez que iba a Roma y, ademas, la primera vez que salía fuera de aquí de viaje, estaba emocionada. ¡Iba a cumplir un sueño que jamás creía que se haría realidad! Fui con los de clase, y ellos fueron quienes compartieron mi gran sueño conmigo. Ademas, tengo muchos recuerdos con cierta persona que ha sido muy importante para mi y que al final... Bueno, la cosa no es que esté como me gustaría y sé que los recuerdos que tengo con él allí me van a golpear de un momento a otro. Tengo la sensación de que no voy a parar de llorar en algunos momentos. Y por eso también tengo miedo. Tengo miedo de no disfrutar del todo este viaje con estas personas que son mi día a día, mis compañeros de uni y colegas. Tengo miedo de tirarme todo el día comparando este viaje con el anterior...
Pero a pesar de todo, a pesar de estos miedos, sé que me lo voy a pasar genial, porque voy a ver cosas que entonces no vi. Porque voy con gente completamente distinta a la de la última vez. Espero que el buen tiempo ayude a la hora de disfrutarlo más, que estoy segura que así será. Radiara el sol, claro que lo hará. Y tendré el ánimo por las nubes, todo lo contrario que esta primera mitad de año. Sonreiré a la vida, sonreiré a los italianos, sonreiré a la señora que vende el periódico y a esa persona que me entregará mi McMenú con cuarto de libra con queso, patatas normales y Nestea. Diré "Ciao" con una amplia sonrisa para saludar a alguien y también  para despedirme de cualquier lugar. Diré "Grazie" cada vez que compre algo o pregunte alguna cosa, y sonreiré aún más cuando me respondan un "Prego" con ese acento que tanto me gusta. Intentaré aprender todo lo que pueda el idioma, aunque no es muy difícil.  Patearé y me dejaré el dinero en vete tú a saber qué cosas. Supongo que lo que más haré en este viaje será sacar miles de fotos, reirme, llorar, disfrutar, cantar, sonreír, gritar de emoción si es necesario... Y como no, enamorarme un poco más de Roma. Después de un año, mi deseo en la Fontana di Trevi se va a cumplir... Vuelvo a casa por fin. 

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