domingo, 14 de octubre de 2012

Domingo

Hoy es domingo, último día de la semana y también de este gran acueducto que, sinceramente, se me ha hecho cortísimo. 
Hoy me he despertado con el ruido que hacía mi ama en la casa, ya fuera limpiando o haciendo la maleta. Pero lo que más me ha llamado la atención es que llovía, y mucho. Estando en la cama me he imaginado que fuera, al otro lado de la ventana, hacía un día gris. De esos en los que lo único que te apetece hacer es estar tirada en el sofá, con una manta y unas palomitas en la mesa viendo una película cualquiera. Pero eso no es todo. También quieres a esa persona a tu lado, que te abrace bajo la manta y te de calor, ese que nadie ni nada más puede dártelo. Sentir su respiración tranquila y sus latidos al mismo ritmo que el tuyo. Lento y relajado. Tum tum, tum tum. Y, derrepente, notas como te pasa el brazo por los hombros y te achucha en momentos ocasionales haciéndote sentir querida. Y como no, sacándote una sonrisa estúpida. 
Hoy es uno de esos días grises en los que te encantaría volver a sentir aquello que sentías, uno de esos días en los que a pesar de lo que digas, te encantaría tener a una persona especial a tu lado. Simplemente para estar ahí, abrazándote y haciéndote feliz. A veces, la compañía del chocolate no es suficiente.

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