sábado, 9 de noviembre de 2013

Los días 7

Esta entrada la debía haber escrito el mismo día cuando llegué de aquella quedada, pero por una cosa u otra no lo hice. 
Después de un año y pico, casi dos, esa persona me mandó un mensaje diciendo que quería quedar conmigo, para arreglar las cosas y pedirme perdón. Como no era de otra forma, cuando lo leí me quedé anonadada. No me lo esperaba para nada, pues creía que ya no volveríamos a saber nada la una de la otra nunca más. Después de no poder quedar el día estipulado, el jueves quedamos.
Estaba nerviosa, histérica incluso, porque no sabía qué iba a pasar ni cómo iba a reaccionar. Fuimos a un bar a tomar algo y, entonces, empezó a hablar. Entre los nervios y que quería que todo aquello acabara bien, me puse a llorar.
Nos sentamos en una mesa y seguimos hablando, aclarando aquellas cosas que finalmente hicieron que dejásemos de ser las mejores amigas que eramos. Después de eso empezó a contarme su verano, las cosas que había vivido y cómo eso le había abierto los ojos o hecho ver las cosas de otra manera. La vi mucho más madura y comprensiva que nunca. Pasaron las horas sin que nos diéramos cuenta, hasta que el camarero nos "echó". Fuimos hasta el metro, ya que iba siendo hora que cada cual volviera a su casa. Tardamos mucho rato en irnos, y entre medias nos despedimos como tres veces. Pero me quedo sobre todo con la primera despedida, cuando nos abrazamos y me dijo: "Te quiero" mientras me daba un beso en la mejilla. Entonces me sentí como siempre. Como aquellas dos amigas que eran como hermanas tiempo atrás, que se contaban todo y se reían del mundo. Que estaban mano a mano ante todas las adversidades. 
Se va un tiempo, pero creo (y espero) que mantendremos el contacto este tiempo, y que nos veremos antes de que se vaya aunque sea una última vez. 
Siempre dicen que "más vale tarde que nunca", y que "el tiempo pone a cada uno en su lugar". Pues bien. Puede que hayamos estado casi dos años sin hablar, sin saber nada la una de la otra si no fuera por el Facebook y porque algunas personas nos contaban cosas de la otra. Pero me gusta pensar que este tiempo nos ha servido de reflexión y nos ha enseñado que, a pesar de todo, seguimos queriéndonos como siempre y seguimos siendo buenas amigas. Pensaba que si hablábamos alguna vez e intentábamos arreglarlo, al principio no sería como siempre. Cual fue mi sorpresa al ver que esto no era así. Que, a pesar de todo, sigo viendo en ella a aquella chica de 13 años que conocí un verano cualquiera haciendo surf. Que sigo viendo a aquella chica que quería proteger de cualquier mal. Que sigo viendo a la que por mucho tiempo fue mi mejor amiga y espero que vuelva a ser así.
Si es que, los días 7 me traen buena suerte y sonrisas a mi vida. Y, en este caso, me ha traído de vuelta a mi buena amiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario