¿Recuerdas? Hoy hace un año fue el mejor día de mi vida desde hacía mucho tiempo. Lo compartí contigo desde la mañana hasta el atardecer. Viniste a despertarme para darme el primer regalo de nuestra relación. Regalo material, ya que tú mismo eras un regalo caído del cielo. Pasamos un día de risas, mimos, miradas y besos que delataban lo que sentíamos. A pesar de que estaba mi madre también en la mayoría de esos momentos, daba igual. Nos fuimos a comprar las bailarinas, ese secreto que solo tú sabías y que sería una sorpresa para mi madre. Terminamos comiendo en el Mc Donalds, como gordos, para qué cambiar. Terminamos en mi casa, como tantas veces y nos metimos en el cuarto de mi madre. Con eso de tener más intimidad y con la escusa de jugar a la play, cerramos la puerta para comernos a besos. Nos quedamos solos en casa y seguíamos igual, haciéndonos mimos y besándonos porque teníamos esa sed el uno del otro. A pesar de que volvimos a estar acompañados en casa, seguíamos encerrados en esas cuatro paredes que tuvieron una sobredosis de azúcar. Te fuiste dejándome con el corazón latiendo a mil por hora y una sonrisa que hacía que me doliera la cara. Realmente me gustabas, mucho. Quizá demasiado.
Simplemente lo escribo porque fue un día magnífico que siempre recordaré con cariño. Porque todo el día fue perfecto, y aún más cuando el día anterior habíamos tenido movida. Gracias por haber compartido aquel día conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario