Señoras y señores. Hace hoy cuatro días que empezó la semana grande de esta nuestra ciudad, Bilbao. Esa semana en la que la gente sale a darlo todo cuando puede, y algunos privilegiados salen todos los días hasta que sale el sol. Hace cuatro días fue el chupinazo, ese momento de esta grandísima semana en la que la gente va a enguarrarse, porque no es para otra cosa. La gente va con harina y huevos, aunque están prohibidos y los de las kompartzas te los quitan. También es mítico llevar la bebida por excelencia, el Kalimotxo. Se lleva también gaseosa, Coca-cola, cerveza o champán. Este año se ha visto que hasta han llevado Ketchup, lo más asqueroso. Cualquier cosa es buena para manchar al resto de los presentes en la plaza del Arriaga para celebrar el comienzo de estas fiestas mientras saltas de alegría y cantas a todo volumen "Mari Jaia bera, gure Mari Jaia, Bilbora etorri da Aste Nagusira!" Este año estoy muy emocionada. Hemos tenido una pregonera cuando normalmente suele ser un hombre el que hace el pregón, y a su lado la chupinera. Esa que prende la mecha que llega hasta ese pequeño "Txupin" que abre esta semana de risas y borracheras. Hace cuatro días, tras darme una ducha no tenía muchas ganas de salir, ya que la noche anterior también había estado de fiesta y quería descansar. Pero, a pesar de todo, hice el esfuerzo y me fui medio dormida con mis Que te peten! a darlo todo. Aquella noche no llevaba alcohol y tenía pensado volver pronto a casa. Ingenua. Me encontré con mi madre y con mi tía, y ahí empezó todo. Katxi de Kalimotxo en mano me seguí encontrando con la gente: amigos de instituto, de la uni, de Sope... Con todo el mundo que no pensaba que me encontraría y que al final me quedé con ellos. La que iba a ser una noche tranquilita resultó ser una noche más de fiesta, en la que, como últimamente, llego por la mañana a casa. Segunda noche de esta Aste Nagusi y yo me quedé en casa. Había que descansar para el día siguiente... Tarde en la txosna Txomin Barullo y noche de fiesta con mis chicas. Ayer fue ese día, en el que tampoco llevaba alcohol pero acabé bebiendo como la que más. Mismo lugar que el año pasado, pero distinta experiencia. Ayer estuve en barra y he de decir que me gusta más que hacer bocatas. Risas, buena compañía, alcohol y música. ¿Quién necesitaba más? Tras una cena con todos los del turno, los chavales nos fuimos de fiesta a darlo todo, un grupo relativamente grande en el que pocos nos conocíamos. Al final, como siempre, unos se fueron antes que otros. Yo fui de las que se quedó por ahí dando vueltas con la gente, como no, de Romo. Y como alguna que otra vez, acabamos los tres míticos desayunando en el Kebap.
Hoy me quedo en casa, llevo todo el día en el sofá tiradísima y echa un asco. Será la edad, será que hoy me toca ser responsable e intentar que Manolo deje de darme por saco un rato para poder darlo todo el viernes, que para algo hay concierto de Esne beltza. Hay que cuidarse la garganta, que como coja anginas a mi me da algo... ¡Que solo estamos en el cuarto día de diez! Así que solo diré... Si no habéis estado nunca en estas fiestas, tenéis que venir y probarlas. Por que quien sale una vez... Repite. Y esto es así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario