jueves, 22 de noviembre de 2012

Cansada


Estoy cansada. Estoy cansada de correr en esta carrera que es la vida. La gente corre más rápido que yo y a mi nunca me ha gustado perder. Pero estoy demasiado cansada, tanto física como mentalmente. Siento que no puedo seguir con este ritmo desbocado, que prefiero coger una bicicleta e ir como una loca cuesta abajo en vez de correr cuesta arriba.
No sé por qué hoy he roto a llorar de esta manera tan tonta. Hoy es uno de esos días en los que lloro porque sí, en los que gritar me parece la única opción. No sé si es por los nervios que voy acumulando y que nunca saco, o porque cualquier respuesta que me dan en una situación fuera de lo común me trastoca y me rompe.
He tenido que salir a la calle. Me ahogaba en mis propias cuatro paredes. No sé si será por el frío o por qué, algo me he relajado. Pero recordar ciertas cosas y, sobretodo, esa compañía nocturna, no ayudaba mucho. He llegado al lugar donde tantas veces he derramado más de mil lágrimas en mas de mil y una noches. Y hoy no ha sido excepción. Al final, he terminado llamando a una persona que vive cerca de donde estaba porque necesitaba un abrazo. Pero no me ha cogido. Así que, como siempre y teniendo en cuenta que estaba preocupada, he llamado a mi diario personal. Y ahí el grifo se ha vuelto a abrir, entre lloros y gritos, me he ido relajando. Al final, y porque la mano se me estaba quedando helada, he ido subiendo poco a poco a casa con un único pensamiento en la cabeza.
"Que la estrella fugaz que he visto me cumpla el deseo, por favor."

No hay comentarios:

Publicar un comentario