martes, 18 de diciembre de 2012

Subconsciente al ataque

10:01. Llevo despierta desde que ha sonado la primera alarma a las 8; y aunque tenía pensado estudiar, he seguido con mi rutina diaria de retrasar la alarma. Las 9, vuelve a sonar y la apago. Entre medias me he ido quedando dormida varias veces y, por raro que parezca, he soñado. Dos veces. Y el segundo sueño completaba el primero.
Mi sueño ha empezado con polvos mágicos, como esos que echaba Campanilla sobre Wendy y sus hermanos para que pudieran echar a volar. De hecho, creo que hasta he volado. Es raro, pero dentro de las rarezas, es lo normal. ¿Quién no ha soñado con volar alguna vez? Lo raro es cuando ha llegado una escena en la que aparecía mi madre, la madre de un amigo mío y estábamos en casa de mi abuela. De repente, mi madre dice algo así como: "Coge el taka-taka de tu abuelo y haz como que te cuesta andar. Él se preocupaba por ti, así que vendrá". Y ahí me pongo a andar a paso tortuga, cuando en el ordenador salta un vídeo sin que nadie le de al play. A lo que la madre del amigo este que os digo dice que no se cree nada, que es su ordenador y que hace cosas así. Es entonces cuando mi madre dice: "Échale 10 segundos para atrás al vídeo". Obedezco y, ¿cuál es la sorpresa?, que aparecen frases en la parte baja de la pantalla, como si alguien estuviera hablando. Era mi amigo, el hijo de la dueña del ordenador. Lleva casi 8 años muerto. 
El siguiente sueño ha sido algo parecido, aunque esta vez estaba yo sola. Pero básicamente es lo mismo, solo que con mi móvil y el reproductor de música. Me hablaba (escribía) en la pantalla del móvil, y yo le preguntaba cosas. Una de ellas era si podía ver a Beltz, a lo que respondía que sí. "Creo que sabe que nos conocíamos, cada vez que te nombro o pienso en ti me mira y se pone contento". Es entonces cuando me he vuelto a despertar con una extraña sensación en el cuerpo. Creo que no lo había asimilado en el momento que me he despertado, pero ahora que lo estoy escribiendo las lágrimas asoman, aunque sea por un efímero segundo. 
No soy de esas personas que creen en el espiritismo, en la güija, ni en poder hablar con los muertos. Pero cuando las personas, o los animales (me da igual), que querías se te presentan en sueños cuando sabes más que de sobra que llevan mucho tiempo sin estar aquí, me trastoca. Puede que haya soñado con Isaac porque dentro de 6 días hacen ya ocho años que se fue. Lo de Beltz me parece más normal, ya que lo tengo muy presente día a día, y algo menos de tres meses faltan para que cumpla un año de su partida. 
No lo sé. Últimamente tengo unos sueños muy raros: de algunos me acuerdo, de otros no, algunos los olvido en el momento y, otros como este, me dejan tocada para todo el día. ¿Algún día mis sueños se dedicarán a hacerme feliz y no recordarme las cosas malas? El subconsciente vuelve al ataque.

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