Sí, hoy va por este pequeñín llamado Antonio. Un niño de apenas 5 añitos que tiene más vitalidad que tú y que yo juntos. Y eso que tiene una pequeña dificultad, cosa que ni tú ni yo tenemos ni podremos imaginar a ciencia cierta cómo es. Antonio, ese pequeño que siempre tiene una sonrisa en su cara para todos. Ese que está más que integrado en una clase de niños de su edad, que lo quieren y adoran.
No hace mucho escribí una entrada relacionada con la inocencia de los niños. En él hablaba de cómo los niños reparten amor sin importar a quién ni cómo. Sin motivo ninguno. Este es un claro ejemplo, y espero que no sea el único. Con este pequeño vemos que la integración es posible, y que debería ser siempre así. Además, una amiga me ha contado hoy que un chavalín de nuestro pueblo ha sufrido bulling desde siempre, incluso en los nuevos colegios donde no le conocían. Tiene 12 años y prefiere no vivir antes que seguir así.
Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué la vida es tan injusta con los más pequeños? ¿Por qué algunos niños son tan crueles con otros? ¿Por qué no pueden ser como Antonio y sus compañeros de clase? ¿Por qué no desaparece la maldad, al menos, entre los más pequeños? Hay veces que me enervo con este tipo de historias en las que unos se creen superiores a los demás y deciden martirizar a una pobre alma. Pero gracias a dios, a buda, al karma o a quién sea, hay historias que no te hacen perder la esperanza como la de Antonio. Y rezo, aunque no soy de rezar, porque la vida sea justa con los que tiene que serlo. Rezo para que no hayan más casos de bulling pero sí que hayan más casos de integración como los de mi nuevo super héroe favorito, al cual me encantaría conocer y abrazar.
No me voy a extender más. Si no habéis visto este maravilloso vídeo, deberíais hacerlo. Pensar y, sobre todo, recapacitar. Por último, lanzo unas preguntas al aire: ¿En cual de las dos historias te gustaría que tus hijos fueran los protagonistas? Si alguien que tiene más problemas que tú te dice: "Eso no es nada" y te sonríe, ¿por qué no seguir su ejemplo y sonreírle a la vida? Yo lo tengo muy claro. Quiero un Super Antonio en mi vida, y en la de mis futuros hijos.
Te escribo desde la inmensidad del fondo del mar, de mi blog, para felicitarte enormemente por esta ultima entrada. Sentimientos a flor de piel, emociones caminando de puntillas por mis brazos, lagrimas al caer. Simplemente enhorabuena. ;)
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